En el Consejo de ministros televisado, ha dicho usted que no es de izquierda y que la izquierda ha fracasado en el mundo, aunque reconoce que lo que se denomina izquierda, es más “universal” que otras concepciones. Usted se considera humanista, Señor presidente y dice que hay que superar las nociones de clase propias de algunas concepciones y tendencias políticas. Igualmente, dice usted que es necesario superar a los pueblos para ascender a lo más general o universal que es la dimensión de HUMANIDAD. Es cierto que la humanidad como totalidad y la humanidad como cualidad inherente a cada ser humano, están en la mente y en el corazón de las personas y desde allí se pueden tender lazos para la unidad en la diversidad fraterna. El CONCEPTO de HUMANIDAD está claro, pero para que ese concepto alcance su contenido, su despliegue histórico, se necesita de lo político como modo de organizar la realidad y de la política como praxis. Ese ascenso a lo humano por excelencia o HUMANIDAD como construcción social y política, está muy lejos todavía, no se puede lograr individualmente, se hace con el otro, con los otros, en comunidad. “Las estructuras de la vida son comunitarias o no son” y es el PUEBLO como SUJETO POLÍTICO, en la construcción de la Justicia Social y Ambiental, el que puede trazar la ruta hacia la excelencia humana y hacia la dimensión de humanidad concreta. Es desde la subjetividad que se puede entender lo universal y es desde lo local que se entiende lo general, lo global. Esa dimensión de humanidad está amarrada a la existencia, a un NOSOTROS EXISTENCIAL, AUTO CONCIENCIA COMPARTIDA, capaz de entronizar el BIEN COMÚN como horizonte colectivo irrenunciable. Convocar a la Nación a construir un PROYECTO POLÍTICO NACIONAL que logre esa superación humana, ha sido el objetivo del Pacto Histórico que, sin embargo, desde el principio, recibió ataques de aquellos sectores que se niegan a realizar reformas que disminuyan en algo sus privilegios y a cambiar su mentalidad periférica, satelital, dependiente de poderes externos. Por tanto, se niegan a participar en la defensa de los intereses generales de la Nación y en la construcción del BIEN COMÚN, aplazando desde siempre la construcción de un Estado de Bienestar que incluya a la totalidad de la población. Colombia está en mora de hacer reformas estructurales de manera que su institucionalidad y su “República” dejen de ser cascarones formales sin contenido democrático.
En Colombia, un pueblo adolorido se convocó y convocó a la Nación un día, para manifestar su deseo de un cambio democrático, los sectores más conscientes del espectro político acudieron a ese llamado: Movimientos y Organizaciones Sociales, Izquierda, Liberales Democráticos, Pueblos Originarios, Negritudes, ciudadanos independientes, Jóvenes y otros. A su llegada de Europa, presidente, esas fuerzas políticas acogieron su Candidatura a la Presidencia de Colombia y han sido en general leales. Lo eligieron por sus cualidades intelectuales y éticas y por su condición de parlamentario excelso que libró grandes batallas en defensa de la democracia. Hemos celebrado sus éxitos que han sido los nuestros. Nos ha honrado su representación presidente, en diferentes foros en el exterior y en Colombia. Hemos sufrido los ataques de un establecimiento que no quiere reformas, no quiere Justicia, no quiere la paz o quiere la paz, pero no ésa, como siempre. Celebramos su intenso trabajo por la Paz y lamentamos que la Paz Total no se haya logrado, es un anhelo de las mayorías. Hemos visto con claridad el desplome moral de un país que abandonó su modelo productivo y privilegió la especulación y el narcotráfico. Sufrimos con usted los embates y la descalificación a quienes proponen cambios, por parte de los poderes de facto y sus órganos de propaganda. Hemos condenado los ataques a su dignidad como ser humano y como presidente, por parte de una dirigencia tradicional que no tiene discurso, incapaz de interrogar la realidad e interrogarse sobre ella y a la que solo interesa mantener el Statu Quo, dirigencia que ha normalizado y ocultado la violencia y ha dedicado su tiempo a sabotear, a descalificar e insultar al Gobierno Popular y a sus dignatarios. Condenamos los ataques y las amenazas de muerte por usted sufridas. Condenamos los insultos racistas y el desprecio con el que se ha tratado a nuestra vicepresidenta, Francia Márquez, digna de nuestro respeto y admiración. Hemos constatado cuánto odio y prejuicios, cuánta falta de empatía y “humanidad” hay todavía entre nosotros. Pero también hemos constatado que hay un pueblo que quiere cambiar esa realidad y sectores del mismo, antes relegados, ya no permiten que se les trate como masa manipulable y se han convertido en sujetos políticos. Las fuerzas que apoyaron la llegada al poder del Gobierno Popular, participan en ese despertar social y político. Su Gobierno, presidente tiene grandes logros que deben ser informados cuidadosamente a la población. Ha tenido que luchar por la aprobación de importantes reformas combatidas duramente por ciertos sectores políticos. No tenemos mayorías calificadas en el congreso y ese es un objetivo pendiente. Importantes programas y proyectos se adelantan actualmente y está bien que se hagan las evaluaciones pertinentes para el cumplimiento de las metas acordadas con las comunidades y también la correspondiente autocrítica. De esta experiencia gubernamental y con participación de la comunidad, saldrá el Programa para un futuro gobierno. El Consejo de ministros, transmitido a toda la Nación, dejó entrever consensos y disensos. Muchos de los que hemos apoyado su gobierno, presidente, lamentamos el tiempo perdido en alianzas con personas que van en contravía de nuestro Proyecto y que aceptaron cargos para atacar las reformas desde dentro. Hemos criticado el nombramiento de personas que usaron sus cargos para estafar y que según entiendo no son de izquierda, presidente. Y compartimos con algunos de sus ministros la crítica a nombramientos en muy altos cargos de personas que no consideramos idóneas y no por sectarismo. Consideramos que la revaloración del trabajo como generador de riqueza y de cultura, es un punto no negociable en el intento de crear un Estado de Bienestar y eso no obedece a ideas peregrinas de nostálgicos derrotados. Compartimos la lucha por la justicia ambiental y el respeto a los ciclos vitales de la naturaleza. De sus afirmaciones en el Consejo de ministros, ampliado en aras de la trasparencia para que el pueblo conozca a fondo los distintos temas que allí se tratan, quedaron algunas dudas, presidente, sobre su posición con respecto a las fuerzas políticas que posibilitaron la existencia de este Gobierno Popular. Sabemos de su potente liderazgo, de la aceptación popular que tiene y de sus aportes a la democracia. Por tanto, no creemos que su posición sea la de una relación individual Líder-Pueblo.
Entonces Señor presidente, es necesario que informe usted al pueblo su decisión de replantear las alianzas para lograr un ¨Acuerdo Nacional ¨ incluyendo a fuerzas políticas de oposición. Es clara la participación de la mayoría de los sectores de oposición en el cerco llamado ¨GOLPE BLANDO¨ contra el Gobierno del Cambio, del cual se llevó acabo sin sentido de Patria sin mínima moción de Decencia Republicana. En el participaron también, organismos del Estado y magistrados de las Altas Cortes convertidas en “Partido Judicial”. Esa es Colombia y su endémica miopía histórica. Lo que no puede suceder, presidente, es que se quiera responsabilizar de la crisis del Gobierno a las organizaciones sociales, movimientos y partidos de Izquierda que son acumulado histórico de las luchas populares por la Democracia en Colombia, los cuales sin sectarismos han contribuido a la existencia del Gobierno del Cambio. No es con macarthismo contra la Izquierda Democrática y desarmada que tiene muchos mártires, como se libra de culpa a los verdaderos responsables de esta crisis. Usted es el Capitán del Barco, presidente. ¡Navegue!
Yolanda Martínez Santacruz
Foto tomada de: Marca.com
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