En Colombia la noticia no ha sido tanto los desarrollos y las buenas perspectivas de las vacunas cubanas, la agenda mediática y el debate público ha estado centrado en el papel de Cuba en nuestros temas de paz y de manera específica en su desempeño frente a las negociaciones con el ELN.
Un poco de historia: Cuba ha sido fiel y comprometida con los esfuerzos de lograr superar el conflicto armado en Colombia, hay suficiente evidencia de ello en las últimas tres décadas, la más reciente fue que en su territorio se desarrollaron las complejas y difíciles negociaciones del gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las FARC. Cuba no solo fue sede segura y tranquila para que las dos delegaciones trabajaran, sino que en momentos de dificultad fue discreto y efectivo facilitador para que las partes encontraran un camino común, tarea realizada junto a la diplomacia Noruega, sin este trabajo profesional y con rigor, esas negociaciones quizás no hubieran llegado al buen puerto, logrando integrar a las FARC, a la competencia política y dejando fuera de la violencia a una enorme organización que demostró con creces su capacidad de hacer daños y afectar a la fuerza pública, recordemos que entre el 98 y el 2008 el promedio de muertos de la fuerza pública llegó a quinientos por año y los heridos al triple, eso ha sido superado, para solo colocar un dato.
En Cuba se han desarrollado tres procesos entre gobiernos Colombianos y el ELN: durante el gobierno del presidente Pastrana fueron varías las reuniones entre el Comisionado Camilo Gómez y dirigentes del ELN, allí se dio a principios del 2002 una cumbre de paz, donde participaron más de cuarenta dirigentes políticos, gremiales, la Iglesia Católica, y esa cumbre tuvo la asistencia y acompañamiento del presidente Fidel Castro, quien se aplicó de manera personal a promover un acuerdo de paz que involucrara al ELN -esa historia hay que contarla completa en otra oportunidad- en el gobierno del Presidente Uribe, se instaló en La Habana un proceso de diálogos y negociaciones, fue en diciembre del 2005 y en esa ocasión el arranque estuvo acompañado por nuestro Nobel de Paz, Gabriel García Márquez, quien siempre se mantuvo como buen amigo de Cuba y plenamente comprometido con una Colombia en paz. Las negociaciones entre el Gobierno Uribe y el ELN, llevaron al desarrollo de ocho rondas de conversaciones y naufragaron en 2007, en medio de las duras controversias entre el presidente Uribe y el presidente Chávez, tema del cual igualmente falta escribir con más rigor y detalle, las difíciles circunstancias de un ELN, que hoy es binacional, pero ese es otro tema.
Durante el gobierno del presidente Santos, la diplomacia cubana ayudó en la fase secreta en la que se construyó la agenda, de hecho, el hoy embajador de Cuba en Colombia, el Sr. José Luis Ponce Caraballo, estuvo comprometido en ese acompañamiento, donde igualmente hubo serias dificultades para avanzar y allí nuevamente la diplomacia Cubana y Noruega, contribuyeron a saltar sobre las dificultades.
En abril de 2018 cuando el presidente Lenin Moreno del Ecuador, le pidió a las dos delegaciones, Gobierno y ELN, que salieran del país, que ya no eran bienvenidos en su territorio, luego de los trágicos hechos en que fueron asesinados dos periodistas y un conductor en territorio colombiano, fue Cuba, por solicitud del presidente Santos y la dirigencia del ELN, quien los recibió para continuar allí el proceso de diálogos y negociaciones.
Este gobierno, el del presidente Iván Duque, ha colocado unas exigencias al ELN, que son sensatas, importantes, pero que no han logrado ser efectivas para tratar con una organización afincada en la bilateralidad, y en medio de unas partes alejadas el conflicto ha continuado, para sufrimiento de las comunidades y las personas que pierden la vida en él, tanto civiles como contendientes.
La administración del Presidente Trump, como ultimas hostilidad hacia Cuba, los incluyo en su lista de países patrocinadores del terrorismo y la principal razón en la permanencia de una delegación de diálogo del ELN en territorio Cubano y la negativa de Cuba de extraditarlos a Colombia, como lo ha solicitado el gobierno Duque, luego del ataque a la Escuela de Policía General Santander, hechos trágicos en los que murieron veintidós jóvenes en proceso de formación y fueron heridos más de setenta, hecho condenable de un conflicto no resuelto, pero ante la tragedia la respuesta no puede ser la violación a compromisos adquiridos y en las negociaciones entre el gobierno colombiano que son compromisos del Estado Colombiano, hay un protocolo de ruptura que el gobierno Duque desconoce y que Cuba, con el respaldo de Noruega y Alemania, respaldan en su aplicación.
Otros hechos han saltado en la agenda mediática estas semanas: la información por parte del Embajador Ponce Caraballo al gobierno colombiano de un presunto ataque militar del ELN en Bogotá y la permanencia del máximo comandante del ELN, Nicolas Rodríguez Bautista en Cuba, sobre estos hechos, nuevamente el Gobierno Colombiano, trata de manera hostil al Gobierno Cubano.
Esperemos que la administración Biden vuelva al carril de cooperación y dialogo útil con Cuba y en Colombia, digámosle a Cuba que de parte de la sociedad colombiana que trabaja y anhela la paz, solo tenemos con ellos gratitud y respeto.
Luis Eduardo Celis
Foto tomada de: https://www.lafm.com.co/
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