La perpetuación del poder económico y la acumulación de riqueza
En primer lugar, resulta necesario comprender cómo la concentración de riqueza extrema constituye uno de los fenómenos más alarmantes del presente escenario económico mundial. Durante 2024, la riqueza de los milmillonarios creció tres veces más rápido que en el año anterior (se incrementó en dos billones de dólares estadounidenses) y “surgieron 204 nuevos milmillonarios, lo que supone un promedio de casi cuatro nuevos milmillonarios a la semana” consolidando una nueva aristocracia global basada en la herencia, el clientelismo y el poder monopolístico. Este fenómeno revela que la riqueza no es necesariamente fruto del mérito o el esfuerzo, sino que responde, en gran medida, a una dinámica de acumulación sistemática en favor de quienes ostentan poder económico y político. La acumulación de riqueza no es únicamente resultado del emprendimiento, sino que se apoya en estructuras económicas que perpetúan la transferencia de recursos desde el sur global hacia el norte global, beneficiando a una élite privilegiada en detrimento de las mayorías vulnerables.
La persistencia de la pobreza es otro elemento fundamental para comprender la injusticia global actual. A pesar de los avances tecnológicos y de las mejoras en ciertos indicadores económicos, desde 1990 el número de personas que vive en condiciones de pobreza extrema se ha mantenido en aproximadamente 3.600 millones. Esto representa una situación de estancamiento que evidencia la incapacidad del modelo económico capitalista contemporáneo para distribuir de manera equitativa los beneficios del crecimiento económico. Este panorama muestra que el sistema financiero internacional no solo es ineficaz en el alivio de la pobreza, sino que también actúa como perpetuador de estas desigualdades, al permitir que el flujo de riqueza continúe favoreciendo a las élites económicas del norte global.
Las instituciones internacionales como el FMI y el Banco Mundial juegan un papel crucial en este contexto. El modelo de gobernanza de estas instituciones fue diseñado durante el periodo colonial y, hasta hoy, siguen siendo actores determinantes en la configuración del panorama económico global. Dichas instituciones continúan imponiendo políticas económicas que favorecen la acumulación de riqueza en los países del norte global, limitando así la soberanía económica de las naciones del sur global. En este sentido, las políticas de austeridad impuestas por estos organismos priorizan el pago de deudas sobre la inversión en servicios sociales como educación y salud. Esta dinámica no solo agudiza la pobreza, sino que también impide la construcción de economías sostenibles y resilientes en el sur global.
El impacto social de las desigualdades estructurales
Las estructuras fiscales también reflejan esta desigualdad sistémica. En muchos países, la falta de impuestos progresivos permite que las grandes fortunas heredadas se mantengan intactas, mientras que las clases trabajadoras y las personas en situación de pobreza deben afrontar mayores cargas tributarias. Esto agrava la desigualdad intergeneracional y refuerza la consolidación de una élite económica cada vez más poderosa. La ausencia de regulaciones fiscales eficientes contribuye a que el enriquecimiento de unos pocos se perpetúe a costa de la precarización de millones de personas.
Un aspecto clave en este fenómeno es el impacto desproporcionado que enfrentan las mujeres y las comunidades racializadas. El informe revela que las mujeres dedican diariamente 12.500 millones de horas a trabajos de cuidado no remunerados. Esta carga invisible no solo sostiene la economía mundial, sino que también acentúa la explotación y la exclusión social de estas poblaciones. Esta desigualdad es una extensión del sistema colonial, que históricamente asignó a las mujeres y a las poblaciones racializadas roles subordinados que persisten en la actualidad.
El legado colonial se manifiesta asimismo en las profundas desigualdades de género y raza que siguen estructurando las sociedades contemporáneas. Las jerarquías raciales impuestas durante la colonización continúan condicionando las oportunidades económicas, educativas y políticas de millones de personas en el mundo. En países donde el racismo estructural y el patriarcado se encuentran institucionalizados, estas desigualdades se profundizan aún más. Las mujeres racializadas son quienes experimentan con mayor crudeza las consecuencias de este sistema de opresión.
El saqueo económico contemporáneo y sus consecuencias
Otro elemento destacado en el informe es el saqueo contemporáneo de los recursos del sur global. A través del comercio internacional y de las cadenas de suministro globales, la riqueza sigue fluyendo de manera constante desde las naciones en desarrollo hacia las economías ricas del norte global. Según Oxfam, este flujo alcanza la alarmante cifra de 30 millones de dólares por hora. Esta transferencia masiva de recursos refleja un modelo económico que se apoya en la explotación laboral, la apropiación de recursos naturales y la manipulación de los mercados globales, perpetuando así el saqueo económico iniciado durante la colonización.
El papel de los monopolios es igualmente crucial en este análisis. Las grandes corporaciones que dominan sectores clave de la economía consolidan su poder mediante estrategias de control del mercado que limitan la competencia e imponen condiciones desfavorables a los países productores del sur global. Esta dinámica asegura que las ganancias generadas por estas empresas se concentren en las élites del norte global, mientras las comunidades productoras permanecen atrapadas en la pobreza y la dependencia económica.
El cambio climático representa otro factor que agrava la desigualdad mundial. Aunque los países del sur global son los que menos contribuyen a las emisiones de carbono, son precisamente sus poblaciones las que sufren con mayor intensidad las consecuencias de la crisis climática. Esta injusticia ambiental es un reflejo directo de las desigualdades económicas en las que se sostiene el sistema global actual. El incremento de fenómenos climáticos extremos y la degradación ambiental afectan de forma desproporcionada a las comunidades pobres, impidiendo su desarrollo económico y social.
Por último, el informe destaca la necesidad de aplicar políticas de reparación que reconozcan el daño histórico causado por el colonialismo y la esclavitud. La implementación de estas medidas es esencial para garantizar la restitución económica, social y cultural de las comunidades que continúan enfrentando los efectos de esta herencia colonial. Oxfam sostiene que las élites económicas del norte global, que se beneficiaron históricamente del colonialismo, deben asumir la mayor parte del costo de estas reparaciones.
Conclusión
El informe de Oxfam enfatiza que la desigualdad económica actual es el resultado directo de un sistema global construido sobre las bases del colonialismo y la explotación. El saqueo de recursos, la explotación laboral, la desigualdad de género y la pobreza persistente son manifestaciones contemporáneas de esta herencia colonial. La acumulación de riqueza por parte de una élite global que se beneficia de sistemas financieros injustos constituye una de las mayores barreras para alcanzar la equidad global. En este sentido, Oxfam propone la implementación de reformas estructurales que incluyan la descolonización de la economía global, la creación de sistemas fiscales progresivos, la promoción de una gobernanza internacional más inclusiva y la aplicación de reparaciones a las comunidades más afectadas por el colonialismo. Para lograr un cambio significativo, es necesario un esfuerzo conjunto que implique la voluntad política de los Estados, las organizaciones internacionales y la sociedad civil en su conjunto.
Jaime Gómez Alcaraz, analista de política internacional
Foto tomada de: Pulzo
Solo resta ver lo que hizo Putin y Trump como representantes de esas grandes élites colonialistas. Uno extiende sus fronteras y el otro se apropia de recursos. Ahí si, como el dicho: El poder es para poder.
Si Europa se verá afectada por estos lados mi se diga. Solo las voces del gobierno dan a conocer que somos conscientes de la situación, y que siempre será morir de pie que arrodillados .