La debilidad de la izquierda en el mundo desarrollado es muy llamativa. Si examinamos los países de Europa occidental, en estos momentos sólo hay gobiernos progresistas en España, Dinamarca, Finlandia, Portugal y Suecia. Quizá en Alemania haya alternancia en unas semanas, quién sabe. ¿Recuerdan cuando los socialdemócratas gobernaban en la mayoría de los países europeos? Los partidos socialdemócratas llevan en crisis muchos años, con pérdidas electorales que a veces llegan al 50 por ciento de los votos que tenían hace un par de décadas. El Partido Socialista francés está prácticamente desaparecido. El PASOK no sobrevivió a la crisis griega. El Partido Laborista holandés ha bajado del diez por ciento del voto. Partidos que antes superaban cómodamente el 30 por ciento del voto ahora están diez o quince puntos por debajo.
El caso británico es especialmente interesante, pues el histórico Partido Laborista pierde las elecciones desde 2010, ya sea con candidatos moderados (como Gordon Brown y Ed Miliband) o radicales (Jeremy Corbyn). Con la experiencia acumulada, resulta difícil afirmar que el problema estribe en que la socialdemocracia se ha vendido a las fuerzas de las finanzas y la globalización o que se ha vuelto demasiado radical; los conservadores se han impuesto a laboristas de toda condición, moderados y extremos.
Esta debilidad de la izquierda, ¿es consecuencia de un reflujo coyuntural o es síntoma más bien de una crisis duradera? Para responder a esta pregunta, resulta necesario examinar la tendencia general de al menos los últimos veinte años. Así, he analizado los resultados electorales a lo largo del presente siglo en quince países de Europa occidental (Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Finlandia, Francia, Grecia, Holanda, Italia, Luxemburgo, Noruega, Portugal, Suecia y Reino Unido).
Antes de llegar al resultado principal, me gustaría mostrar la evolución de los partidos socialdemócratas en el largo plazo, a lo largo de 70 años de historia (1950-2020). He utilizado este gráfico en otros artículos o trabajos. A pesar de ello, creo que es importante reproducirlo de nuevo, pues nos da una visión global de un periodo muy extenso.
Gráfico 1. La evolución del voto a partidos socialdemócratas en 15 países de Europa occidental (1950-2020)
Se observa una larga fase de estabilidad en las décadas de los cincuenta y sesenta, con una caída bien visible en la crisis de los primeros años setenta. Esta crisis, sin embargo, la supera la socialdemocracia y, gracias a los éxitos electorales en el sur de Europa, regresa a valores cercanos al 35 por ciento en los primeros ochentas. A partir de entonces se observa una ligera caída, que se agudiza ya entrado el siglo XXI. Da la impresión de que la crisis económica de 2008 aceleró un proceso de decrecimiento que se había iniciado anteriormente. En estos últimos años, los datos indican que se ha frenado la caída y se ha estabilizado el apoyo medio en torno al 20 por ciento, lo que significa una pérdida de 4 de cada 10 votantes con respecto al momento de esplendor de comienzos de los ochenta. Si en el futuro habrá cierta recuperación o continuará bajando el apoyo es algo incierto en estos momentos.
Gráfico 2. La evolución de las izquierdas en el siglo XXI
En España las cosas no son muy distintas. Las izquierdas en su conjunto obtuvieron el 47,7 por ciento del voto en 2008 y el 40,9 en las elecciones de noviembre de 2019. Esta comparación deja fuera a los partidos de izquierdas que sólo se presentan en parte del territorio español (como Esquerra Republicana de Catalunya, Bildu o el Bloque Nacionalista Galego). La comparación entre los 15 países europeos se limita a los partidos que obtienen al menos un tres por ciento del voto. En nuestro país, una parte considerable del voto progresista a los partidos nacionales de izquierda (PSOE, IU, Podemos) se ha ido a los partidos nacionalistas de izquierda.
Todo indica, pues, que las izquierdas no han sido capaces de capitalizar de forma duradera el descontento generado por la crisis de 2008 y las políticas de austeridad que le siguieron. Paradójicamente, el aumento de la desigualdad en los países desarrollados ha supuesto un debilitamiento de la izquierda.
Ignacio Sánchez-Cuenca, profesor de Ciencia Política en la Universidad Carlos III de Madrid. Entre sus últimos libros, La desfachatez intelectual (Catarata 2016), La impotencia democrática (Catarata, 2014) y La izquierda, fin de un ciclo (2019).
Fuente: https://ctxt.es/es/20210901/Politica/37164/voto-izquierdas-Europa-capitalismo-Ignacio-S%C3%A1nchez-Cuenca.htm
Foto tomada de: https://ctxt.es/es/20210901/Politica/37164/voto-izquierdas-Europa-capitalismo-Ignacio-S%C3%A1nchez-Cuenca.htm
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